Estos gigantes omnívoros suelen ser solitarios, a excepción de las hembras y sus oseznos, aunque en ocasiones sí se reúnen. Estos encuentros pueden presenciarse en los mejores puntos de pesca de Alaska, cuando el salmón remonta el río para el desove estival. En esta época, docenas de osos pueden reunirse para atiborrarse de este pescado, acumulando grasas que les sustentarán durante el duro invierno que les espera. En otoño, un oso pardo puede comer hasta 40 kilogramos de comida al día, y antes de hibernar puede pesar el doble que en primavera.